miércoles, 15 de diciembre de 2010

LOS HABITOS EN EL NIÑO PREESCOLAR

MAESTRIAEN PEDAGOGIA

UNIVERSIDAD DEL SUR

LOS HABITOS EN EL NIÑO PREESCOLAR

PROFESOR: DR.JUAN M. FRIAS

ASIGNATURA: DISEÑO CURRICULAR

ENSAYO: LOS HABITOS EN EL NIÑO PREESCOLAR

ALUMNA: ESTHER COLORADO PÉREZ

PROFESION: LIC. EN EDUCACION PREESCOLAR

PROFESORA: COLEGIO NUEVO KAAN KUN
LOS HABITOS EN EL NIÑO PREESCOLAR

  A  lo primero que nos enfrentamos  los profesores de preescolar,  cuando se inicia el ciclo escolar  dentro del aula es la falta de hábitos  de limites, no existe una rutina ni un orden en los niños.
            Los hábitos deben trabajarse en la casa en primer lugar y darle continuidad en la escuela. Estos generan seguridad, tranquilidad   y la adquisición de los mismos también generan ganas de aprender y seguir superándose.    La rutina también genera seguridad y establece un orden.  Este orden, que empieza  por   los  hábitos diarios y los límites, se interiorizan y se convierten  en un orden de  límite interno. El tener un orden interno permite al niño procesar más rápidamente la información que recibe del exterior.             
Los niños en edad preescolar van formando sus hábitos mediante la repetición constante de ciertas rutinas, el hábito se vuelve costumbre. Si queremos fomentar buenos hábitos   en los niños debemos rodearlos     de personas que también los posean. Nosotros como maestros debemos trabajar para mejorar los hábitos de orden  en los niños, al trabajar este aspecto desarrollamos su autonomía, sin olvidarnos de trabajar hábitos de responsabilidad, los cuales también son importantes.
 Es importante que el maestro fomente  hábitos en los alumnos,   al fomentar hábitos en los niños, permitirá un mejor desarrollo en su autonomía y una mejor convivencia con los demás.
También es importante por que generan la inquisición de nuevos aprendizajes. Los hábitos los ayudaran el la vida cotidiana, simplificando su actuar.
Como sabemos los hábitos son pautas estables de comportamiento  que ayudan a los niños a estructurarse, a orientarse y formarse mejor. Es una conducta que repetimos muchas veces  hasta que forma parte de nuestras actividades diarias. Después de un tiempo los hábitos se automatizan y el no cumplimiento de los mismos puede provocar incomodidad.
Por supuesto, como sabemos la disposición de cada persona viene dada por su interés su gradó de compromiso, la organización y por el conocimiento acerca del modo como aprende. Tener metas claras y tener un compromiso  por lograrlas son elementos básicos para planear y organizar el tiempo, será de ayuda para formar hábitos sistemáticos y coherentes  con las exigencias en el mundo en que vivimos.
   Así  pues, para que nuestros alumnos logren buenos hábitos, deben contar con una  estructura necesaria  en la que se le permita vivir. Por tanto, los sistemas educativos colaboraran en formación de una concesión de disciplina   mediante  la sistematización  de normas claras y coherentes con un sistema de valores que han sido incorporados en el currículo de la filosofía institucional. La coherencia entre los padres de familia, de la institución educativa y de los mismos alumnos  permitirá una mejor sistematización de los hábitos, junto con la escuela, familia y el mismo educando configuraran los hábitos necesarios para un mejor estilo de vida.
Sin embargo,  aun que los padres den el modelo correcto a seguir, nosotros los maestros sabemos que podemos contribuir en gran parte a ser los formadores de hábitos de estudio, higiene, orden, trabajo, convivencia etc. Desde  temprana edad y que es de gran importancia para el futuro de los niños.

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